Miel para Mí
Un poema con muchas emes, para leerlo en voz alta y despacio. Empieza una mamá abeja sola y termina un enjambre — igual que en el frasco.
Mamá abeja madruga,
mira la mata y murmura.
Mueve las alas: mmm, mmm.
Era una… ¡y ya son mil!
Mil abejitas de miel,
mil mañanas de miel,
mil motitas de miel para mí.
Miel en mi mano,
miel en mi mesa,
miel en mi mejilla:
¡qué manchón de miel!
Me mancho, me río,
me sabe a monte y a mora.
Mi miel para mí,
mi miel para ti,
más miel para todos.
Mmmm.
Pasa el dedo o el mouse por el jardín: las abejitas te siguen 🐝
— Miel para Mí, Tocancipá 🐝
Casi todo el poema empieza por eme. Es el sonido que hace la boca cuando algo sabe rico — mmm — y también el que hacen las abejas trabajando. Se puede leer marcando cada eme con la voz, o dejar que el niño diga solo los mmm mientras alguien más lee lo demás.
La primera estrofa tiene una abeja. La segunda tiene mil. Sirve para contar juntos las abejitas que van volando por la página.